El proyecto de Marcelo Ayala Urzúa consiste en la creación de una serie de fotografías que tematizan la ciudad en dos momentos de extrema intimidad: el amanecer y el adormecerse.

 

La temperatura física y emocional de cada instantánea es la mirada experiencial del autor en busca de luces y sombras titubeantes alba-crepúsculo, momentos de incertidumbre, promesa y llegada-partida y muerte de los días. Ese es, en síntesis, el proyecto que Marcelo Ayala se ha propuesto cristalizar, dejando así en suspenso el vértigo del pleno movimiento, hervidero humano, el movimiento uniformemente acelerado, el desgarramiento, para privilegiar la poética del nacimiento y la agonía.

 

El campo de la fotografía en nuestro país no ha abordado el tema de la fugacidad y la transitoriedad del tiempo en nuestra ciudad. Este es un proyecto que contribuye al conocimiento de un cotidiano que se disuelve y retorna incesantemente como si nunca hubiera existido. En esto consiste la originalidad de sus imágenes o, para decirlo con otras palabras, su encantado desencanto y su incisiva y esperanzada melancolía.

 

Eugenio Dittborn